Los mileuristas del tenis

los focos en Cincinnati -torneo de categoría Masters 1.000 que estos días disputan los 50 mejores jugadores del mundo- apuntan al palco de Nadal. Ahí se puede ver a uno de sus dos entrenadores, a su mánager y a su fisioterapeuta. El séquito habitual de un número uno del mundo, rodeado de todo tipo de comodidades que, por otro parte, se ha ganado a base de grandes victorias. Ayer, en el Challenger de Donostia, el chileno Jorge Aguilar (25 años), una de las revelaciones del torneo tras haber eliminado al primer cabeza de serie, Pere Riba, recogía su bolsa tras caer en cuartos de final, se marchaba al vestuario solo, maldiciendo su derrota, se duchaba, comía un plato de pasta y se iba a descansar al Colegio Mayor Olarain, residencia universitaria convertida estos días en el alojamiento de los jugadores que disputan el Challenger, antes de coger un avión y marcharse a otro torneo, “probablemente a Sudamérica”.

La de este chileno de 25 años, situado en el puesto 188 del ranking de la ATP, es una más de las historias de jugadores situados por debajo del 100 en la lista mundial y que, lejos del glamour de las grandes figuras del deporte, luchan por sacar la cabeza de las profundidades del ranking, acceder a torneos más importantes y generar así los ingresos suficientes para vivir del tenis, que es a fin de cuentas su objetivo. Una vida dura, porque son muchos los que pelean por lo mismo y unos pocos los que lo consiguen. Muchos abandonan apenas pasados los 20 años, hartos de viajes infructuosos, sin poder progresar y pidiendo dinero a sus familias para alargar el sueño.

Eso mismo le pasó a Jorge Aguilar. “Me retiré temporalmente del tenis a los 23 años. Estaba jugando un torneo Futures (una escalón por debajo de los Challengers) en Alemania y dije basta. Estaba muy quemado, no generaba ingresos. Me mataba saltar a la cancha pensando en que tenía que ganar partidos para seguir financiándome”, cuenta. Pero le dio la vuelta. Se acordó de sus sueños de la infancia: “De chico dije que quería dedicarme al tenis y me agarré otra vez a este deseo, y aquí estoy luchando. Ahora estoy en mi mejor momento. Primero hay que saborear lo amargo para probar lo dulce”.

cuesta progresar

“El nivel entre el 150 del ranking y el 300 es muy parejo”

Aguilar reconoce que “cuesta progresar”, pese a que él comenzó el año en el puesto 250 y que ahora lleva varias semanas entre los 200 mejores: “Físicamente estamos todos muy fuertes y de verdad que el nivel entre un 150 y un 300 lo encuentro igual”. Progresar y entrar en el anhelado top 100, ese estatus que te permite vivir del tenis, jugar torneos importantes sin las engorrosas rondas previas… es cuestión de detalles. Un partido reñido que ganas o se te escapa, un par de torneos seguidos buenos que te dan un impulso. Por ello, Aguilar hizo una apuesta. Una inversión. A riesgo de duplicar sus gastos, contrató a tiempo completo a un entrenador, el catalán Genis Pladevall. Un lujo para un tenista modesto, pero consideraba que era la única manera de dar un impulso a una carrera que quiere alargar cinco o seis años más.

Aguilar expone sus gastos sin tapujos: “Mensualmente en puros gastos tengo 5.000 dólares: entrenador, material, viajes, alojamiento algunas noches sueltas… se invierte, pero si te va bien lo recuperas”. Pero poco más. Las cuentas son claras. En estos ocho meses de 2010 ha gastado 40.000 dólares. La página oficial de la ATP indica que en lo que va de año ha ingresado 45.795 dólares en premios. De las pistas de Ondarreta se va con 875 euros, tras haber caído en cuartos. “No me sobra mucho dinero”.


Share

No hay noticias relacionadas.

Las mejores ofertas en un único sito  

URL: http://www.curiosasnoticias.com/?p=65

Escrito por en ago 25 2010. Archivado bajo Deportes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

Comentarios estan cerrados

Galería de fotos

Usuarios Online:
2011@ Curiosas Noticias